Fuera de casa mi mundo transcurría entre la escuela y la casa de Rafael. La casa se alzaba en lo alto de una calle empinada en la que abundaban cables pegados a los postes de electricidad. En aquel entonces era del color del cemento, un tanto lúgubre para ser un sitio importante en la zona donde vivíamos. Dentro, su luz era tenue y tampoco ayudaba el clima de mi ciudad natal puesto que vivíamos en un eterno otoño. Rafael nos recibía sentado en su sofá color marrón, con el ceño fruncido y periódico en mano ... daba la sensación que siempre estaba inmerso en las noticias pero creo yo que estaba al tanto de todo. Su forma de saludarnos era haciendo un ademán con la mano, sin levantar siquiera la vista. Posiblemente nuestra presencia allí era molesta o al menos le hacía sentir incomodo. Posteriormente nos sentábamos en el suelo y nuestra tarde transcurría entre cuentos y fábulas que nos leía nuestra maestra. Yo era muy observadora, me gustaba conocer el lugar donde estaba y sob...
Siendo niña ya me costaba ver la realidad de lo que estaba viviendo. Ya entonces mi conciencia podía elegir y transformar situaciones adversas en algo maravilloso. Te puedes pasar la vida viviendo en un mismo lugar y tal lugar ser un gueto en el cual tu nunca ves lo que hay a tu alrededor. Esto es porque realmente no has prestado atención y al no hacerlo esto nunca se materializa. Lo que realmente hace que algo se materialice es la atención.